{"id":5325,"date":"2020-07-02T10:10:19","date_gmt":"2020-07-02T16:10:19","guid":{"rendered":"http:\/\/grillotamaulipeco.com\/?p=5325"},"modified":"2020-07-02T10:10:23","modified_gmt":"2020-07-02T16:10:23","slug":"el-aura-del-arte-en-la-era-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/2020\/07\/02\/el-aura-del-arte-en-la-era-digital\/","title":{"rendered":"El aura del arte en la era digital"},"content":{"rendered":"\n<p>De las cartas de Gustav Klimt a las m\u00e1scaras de Aby Warburg, pasando por una biograf\u00eda impresionista de Louise Bourgeois, proponemos un repaso a los \u00faltimos t\u00edtulos publicados en el campo del arte<\/p>\n\n\n\n<p>En su ensayo La conquista de la ubicuidad, Paul Val\u00e9ry vislumbr\u00f3 un tiempo en que el arte llegar\u00eda hasta nosotros como el agua o la corriente el\u00e9ctrica, \u201ca trav\u00e9s de un flujo permanente de im\u00e1genes auditivas y visuales que podremos convocar o hacer desaparecer a un gesto m\u00ednimo, a un signo apenas\u201d. Lo escalofriante de su expectativa aparece un p\u00e1rrafo m\u00e1s adelante, cuando Monsieur Teste fantasea con \u201clas innovaciones que transformar\u00e1n las t\u00e9cnicas que afectar\u00e1n a la propia invenci\u00f3n del artista e incluso producir\u00e1n un cambio sorprendente en nuestra propia esencia\u201d. Val\u00e9ry public\u00f3 estas l\u00edneas en 1928, cuando Magritte estaba en su apogeo. Su perturbador cuadro Los amantes, con sus dos cabezas bes\u00e1ndose a trav\u00e9s de una tela, aparece hoy en las camisetas de las celebridades como el estampado de moda porque, hasta el momento, ning\u00fan artista ha dado con una imagen m\u00e1s exacta para ilustrar la soledad labial que la de nuestro ocultamiento tras un tegumento gris. Aquel mismo a\u00f1o, Picasso comienza su per\u00edodo surrealista y el estilo, seg\u00fan Alfred H. Barr, es el medio principal del significado del arte moderno, la influencia su principal motor y el aura la quintaesencia de la obra, trasladada a un bronce sumamente pulido (Brancusi).<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente de la unicidad e invariabilidad de la obra de arte en la \u00e9poca de la digitalizaci\u00f3n trata la primera recomendaci\u00f3n editorial, publicada en medio de esta extra\u00f1a era que estamos viendo nacer, cuando ni siquiera se sabe con seguridad absoluta (no se ha descartado al cien por cien) si la covid-19 es un virus manipulado (y no por ello menos \u201coriginal\u201d). Sea lo que sea, el virus \u2013como el arte y el agua\u2013 ha llegado a nuestras vidas con su aura intacta.<\/p>\n\n\n\n<p>Contra la marchitez de la obra de arte. Si, en efecto, el aura contiene la esencia de la obra de arte, \u00e9sta podr\u00eda no ser reproducible ni falseable. Pero si la obra de arte siempre ha coexistido con su reproducci\u00f3n t\u00e9cnica, \u00bfpodr\u00eda haber un punto intermedio entre lo esencial de la obra y su falsabilidad? The Aura in the Age of Digital Materiality (Fundaci\u00f3n Factum Arte y Silvana Editoriale) compendia los ensayos de directores de museo, fil\u00f3sofos, arque\u00f3logos y arquitectos en torno a la pudrici\u00f3n parda de la obra original provocada por su reproducci\u00f3n y exposici\u00f3n masiva. El volumen, impecablemente impreso, es una especie de Puente de los Suspiros entre nuestra idea de obra maestra blindada y su reproducci\u00f3n como imagen u objeto. Las ilustraciones de las restauraciones digitales, facs\u00edmiles de frescos y esculturas (el busto de Nefertiti, el retrato de Ladies Waldegrave de Joshua Reynolds, la estela de Asurbanipal o el caballo de Canova), a\u00f1aden m\u00e1s argumentos sobre lo que significa poseer, compartir, conservar y mostrar los artefactos culturales. De aqu\u00ed a reproducir palacios enteros \u2013un Louvre\u2013 con id\u00e9ntico contenido y disposici\u00f3n de las obras, s\u00f3lo hay un paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Amamos con el h\u00edgado. Val\u00e9ry tambi\u00e9n se fij\u00f3 en las im\u00e1genes auditivas (sensaciones de sonidos estridentes, agradables, melanc\u00f3licos) que, junto a las visuales, ser\u00edan convocadas porel arte del futuro. El libro de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Parra Ba\u00f1\u00f3n, El o\u00eddo melanc\u00f3lico, se pregunta por la expresi\u00f3n de la melancol\u00eda espetada por cualquier zumbido que incite a la creaci\u00f3n y que reconocemos en gestos, posturas y escenarios que los artistas de todos los tiempos le han atribuido con manchas, vol\u00famenes, sonidos y movimientos. Amamos con el h\u00edgado y por \u00e9l se rigen los sanos y los enfermos, y en medio est\u00e1n los artistas. Y Walter Benjamin. Rembrandt reserv\u00f3 para su esposa Saskia la expresi\u00f3n femenina de la melancol\u00eda mientras mor\u00edan los tres primeros hijos que tuvo con ella; y Hopper la ilustr\u00f3 en sus c\u00e9libes damas. Parra Ba\u00f1\u00f3n registra un n\u00famero considerable de ejemplos de melancol\u00eda productiva asociada a las patolog\u00edas auditivas y al genio art\u00edstico, tantas que al final su ensayo parece una ficci\u00f3n voluntariamente tendenciosa, deudora de Calasso, Kristeva y Sebald. Advierte de que la melancol\u00eda nunca mengua porque, mientras embota nuestro sentido de la vista, incrementa la capacidad que tenemos de o\u00edrnos a nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Louise Bourgeois, esa guillotina. A a\u00f1os luz del canon melanc\u00f3lico, Louise Bourgeois (Par\u00eds, 1911-Nueva York, 2010) siempre sostuvo que el arte era garant\u00eda de cordura, una v\u00eda para expiar los traumas de infancia, pero que deb\u00eda hacerse de forma imp\u00fadica, nada sentimental. Cuando la gran tejedora bordaba un Te quiero, era un acto reparador, no un deseo (\u201csi rompes una tela de ara\u00f1a, no se altera, teje y la repara\u201d). Su amigo. el marchante Jean Fr\u00e9mon, urde en Vamos, Louison una biograf\u00eda impresionista alrededor del sentido de la propia existencia de la artista como hija, madre, amante; todo en su defectuosidad. Un pl\u00e1tano y sardinas en conserva (la nevera est\u00e1 vac\u00eda) untados en una rebanada de pan, con un vaso de leche, pod\u00eda ser su alimento un bochornoso d\u00eda de verano. O la intimidad con Jerry Gorovoy, su ayudante y modelo de la escultura del cuerpo arqueado hacia atr\u00e1s y de quien descubrimos en su rostro actual el espectro de su L. B. (compru\u00e9benlo en las numerosas im\u00e1genes y v\u00eddeos suyos que circulan en la red). A la artista le encantaban los puritanos (\u201clo bueno es hacer caer sus barreras\u201d) y las guillotinas o louisones (que es como se llamaban originariamente), de ah\u00ed el t\u00edtulo de este librito, un acto de amor a la madre de todas las ara\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Las vacaciones de Mister Warburg. Esta segunda edici\u00f3n de Las m\u00e1scaras de Aby Warburg es una revisi\u00f3n cr\u00edtica del tema del viaje como elemento central o colateral en la historiograf\u00eda del autor alem\u00e1n, en concreto el que hizo a las tierras de los indios pueblo, en Nuevo M\u00e9xico. El ensayo de David Freeberg cuestiona el correcto comportamiento antropol\u00f3gico de Warburg con los nativos americanos: c\u00f3mo pudo conseguir las mu\u00f1ecas kachinas, acceder a los recintos sagrados para asistir a la danza de los ant\u00edlopes en San Ildefonso o al ritual de la serpiente de los hopi, donde se prohib\u00edan las c\u00e1maras. De todo ello Warburg escribi\u00f3 y conferenci\u00f3 para argumentar su tesis sobre la evoluci\u00f3n del paganismo cl\u00e1sico. A esta visi\u00f3n cr\u00edtica se suman algunos testimonios personales, el rechazo de su juda\u00edsmo o su inter\u00e9s casi obsesivo por la cultura de los pieles rojas surgido al South West tras un viaje para asistir a la boda de su hermano Paul, en 1895. El libro incluye fotograf\u00edas y las anotaciones de su diario personal. Warburg pasa de ser el creador de una escuela a objeto de estudio al amparo del postcolonialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejar el arte a los artistas. \u201cEn aquel momento nadie hablaba de las vamp. Klimt invent\u00f3 el arquetipo de la Garbo y la Dietrich antes de que nacieran\u201d, escribe la influyente cr\u00edtica de arte vienesa Berta Zuckerkandl-Szeps. Este es solo uno de los testimonios del c\u00edrculo cercano al pintor de la Secesi\u00f3n vienesa que se incluyen en esta min\u00fascula edici\u00f3n de Elba, Cartas, escritos y testimonios, junto a la correspondencia privada del artista. En una de ellas leemos su reacci\u00f3n despu\u00e9s de que el Ministerio de Educaci\u00f3n le encargara la decoraci\u00f3n del techo del Aula Magna de la Universidad (los tres paneles de la Filosof\u00eda, la Medicina y la Jurisprudencia) y despu\u00e9s la rechazara por considerarla demasiado dram\u00e1tica: \u201cEl Estado no debe organizar exposiciones ni hablar en nombre de los artistas, sino que debe arbitrar, estimular el mercado y dejar el arte a los artistas\u201d, dice este grafof\u00f3bico patol\u00f3gico, como \u00e9l mismo se defini\u00f3 en unas l\u00edneas de \u201cm\u00edsera pluma\u201d a un amigo. \u201cLos hombres son m\u00e1s interesantes especialmente en el campo, en la ciudad son m\u00e1s impersonales y anodinos. S\u00f3lo el duque de Alba me ha parecido muy agradable (Jacobo Fitz James Stuart y Falc\u00f3 (Madrid, 1878-Lausana, 1958) propietario de una rica colecci\u00f3n de arte que el artista tuvo ocasi\u00f3n de visitar. Sobre su visita al Museo del Congo en Bruselas, explica que ha visto \u201cbestias disecadas perramente, aunque las esculturas de los negros del Congo son sublimes, magn\u00edficas, y es bochornoso que, a su manera, sean m\u00e1s h\u00e1biles que nosotros, me dejaron apabullado\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De las cartas de Gustav Klimt a las m\u00e1scaras de Aby Warburg, pasando por una biograf\u00eda impresionista de Louise Bourgeois, proponemos un repaso a los \u00faltimos<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5326,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5325"}],"collection":[{"href":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5325"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5325\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5327,"href":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5325\/revisions\/5327"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5326"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5325"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5325"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5325"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}