{"id":3749,"date":"2020-05-27T09:20:21","date_gmt":"2020-05-27T15:20:21","guid":{"rendered":"http:\/\/grillotamaulipeco.com\/?p=3749"},"modified":"2020-05-27T09:20:23","modified_gmt":"2020-05-27T15:20:23","slug":"cuando-la-realidad-te-alcanza-no-hay-palabras-que-sirvan-de-aliento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grillotamaulipeco.com\/index.php\/2020\/05\/27\/cuando-la-realidad-te-alcanza-no-hay-palabras-que-sirvan-de-aliento\/","title":{"rendered":"Cuando la realidad te alcanza, no hay palabras que sirvan de aliento"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Jos\u00e9 Melton<br>\u201cAlto riesgo de contagio\u201d dec\u00eda el mensaje. Definitivamente es algo que no quieres leer y menos comunicar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ser periodista en tiempos de pandemia, cuando tu deber y vocaci\u00f3n te tienen en la calle reportando los asuntos relevantes, no es nada sencillo, el temor de contagiarse, la ansiedad que genera saber qu\u00e9 d\u00eda a d\u00eda m\u00e1s personas dan positivo, dificulta la labor de quienes tenemos la misi\u00f3n de llevarle al lector informaci\u00f3n fidedigna de lo que ocurre en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde mediados de marzo, cuando fueron confirmados los primeros casos de Covid-19 en M\u00e9xico, en casi todas las redacciones, incluyendo la de La Prensa, comenzaron a tomarse medidas. Algunos corrieron con la suerte de que su actividad pudiera desempe\u00f1arse des de casa, otros, por la naturaleza de nuestra labor, ten\u00edamos que permanecer al pie del ca\u00f1\u00f3n, buscando la noticia.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 en esta etapa de la pandemia, el miedo era poco, pues los casos confirmados se reduc\u00edan a personas que hab\u00edan viajado a los lugares de peligro, y pues no era mi caso, por lo que no hab\u00eda impedimento para seguir haciendo mi labor, con miedo, pero a final de cuentas ten\u00edamos que hacerlo. Directa o indirectamente, ser parte de la cobertura de un suceso as\u00ed, es algo que no se repite tan f\u00e1cilmente en la vida de un Fotoperiodista.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre he sostenido que subirse a una motocicleta para cubrir un asunto polic\u00edaco, trasladarse por la ciudad a toda velocidad para llegar a una emergencia o un operativo es un riesgo latente, que corremos quienes nos dedicamos a esto, pero hacerlo con un enemigo invisible lo hac\u00eda cada vez m\u00e1s peligroso. Solo para verdaderos valientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los siguientes d\u00edas b\u00e1sicamente fueron lo mismo. Recibir un llamado, acudir al asunto, levantar imagen, ver gente con cubrebocas ya empezaba a ser noticia, tal como sucedi\u00f3 en 2009, respetando la distancia, realiz\u00e1bamos nuestro trabajo, evitando las aglomeraciones. Regresar a nuestro punto de reuni\u00f3n y comentar las cifras que el gobierno daba a conocer.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras varias semanas as\u00ed, la enfermedad lleg\u00f3 a la fase tres de contagios, ya no eran los que hab\u00edan viajado, ya pod\u00eda ser cualquiera y m\u00e1s cifras de contagiados ya se contaban por centenas. En medida de lo posible y con lo que ten\u00edamos al alcance, todos tomamos nuestras medidas de cuidado. El objetivo no era otro que cuidarnos y cuidar del contagio a nuestras familias.<\/p>\n\n\n\n<p>La incertidumbre de luchar contra un enemigo invisible se recrudec\u00eda cada vez m\u00e1s, pues polic\u00edas capitalinos comenzaron a ser noticia por la velocidad con la que se daba cuenta de sus contagios. Aqu\u00ed cabe se\u00f1alar que es con ellos con quienes m\u00e1s tiene contacto un fot\u00f3grafo de nota roja.<\/p>\n\n\n\n<p>El uso de cubrebocas y gel antibacterial pas\u00f3 de ser una mera precauci\u00f3n a una man\u00eda desesperada que me llev\u00f3 incluso a acabar con grandes cantidades de alcohol; no hab\u00eda medidas que fueran exageradas, lo que fuera porque el virus o me acompa\u00f1ara hasta mi casa, donde se encontraba mi familia celosamente guardada.<\/p>\n\n\n\n<p>El llamado de quedarse en casa para mi era solo una utop\u00eda, algo que pod\u00eda cumplir dos d\u00edas a la semana y que sin desperdicio hac\u00eda. Anhelaba mis d\u00edas de descanso para quedarme en casa y ser responsable con las sugerencias del gobierno. El resto de la semana solo era una mala broma escuchar el \u201cqu\u00e9date en casa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La fase tres ven\u00eda cargada de contagios, pero tambi\u00e9n de ansiedad. Saber que conocidos o incluso amigos estar\u00edan infectados generaba en mi y en mis compa\u00f1eros esa sensaci\u00f3n terrible que te da el saber que hagas lo que hagas, el siguiente puedes ser tu, los episodios de ansiedad eran cada vez m\u00e1s frecuentes y m\u00e1s subidos de tono.<\/p>\n\n\n\n<p>La sombra del virus cada vez se sent\u00eda m\u00e1s cerca, un compa\u00f1ero de tal medio ya estaba en cuarentena, otro del otro canal, tambi\u00e9n; lo primero era saber de donde pudo haber sido contagiado, que si cubri\u00f3 alg\u00fan caso de Covid o no, si alguien m\u00e1s lo contagi\u00f3 y no le aviso, cosas que no ten\u00eda sentido saber, pero que de alguna manera tranquilizaban a m\u00e1s de uno al saber que no hab\u00eda estado expuesto al virus.<\/p>\n\n\n\n<p>Los d\u00edas avanzaron, las medidas de seguridad cada vez parec\u00edan m\u00e1s exageradas. No salir de casa si no era necesario era pr\u00e1cticamente un lujo para algunos de nosotros; saberse lejos de las coberturas del virus por ser reporteros de nota roja daba una ligera esperanza, misma que dur\u00f3 poco al saber que cada vez m\u00e1s y m\u00e1s polic\u00edas y personal de la fiscal\u00eda capitalina resultaban contagiados.<\/p>\n\n\n\n<p>Era cosa de tiempo, ya hab\u00eda muchos indicios y uno apenas pod\u00eda sortearlos, con miedo, pero con determinaci\u00f3n, las notas segu\u00edan siendo cubiertas, a distancia y con recelo, las fotograf\u00edas segu\u00edan siendo capturadas, la informaci\u00f3n segu\u00eda siendo generada.<\/p>\n\n\n\n<p>Como balde de agua fr\u00eda cae la noticia de que un excompa\u00f1ero de La Cr\u00f3nica de Hoy hab\u00eda perdido la batalla contra el<\/p>\n\n\n\n<p>Covid, al tiempo, David Alvarado, decano de la nota roja, ca\u00eda en el hospital, la ansiedad y el miedo dej\u00f3 de ser pasajera y se aloj\u00f3 en mi ser, no quiero ser yo el siguiente, me repet\u00eda constantemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia final de abril, la historia me alcanz\u00f3, un fuerte dolor de cabeza daba ya los primeros s\u00edntomas de alerta, ardor de garganta acompa\u00f1aba el malestar, la falta de fiebre daba \u00e1nimos, a\u00fan as\u00ed, no hab\u00eda motivos para alarmarse o salir corriendo a alg\u00fan hospital, pues es buen sabido que ah\u00ed es donde hay m\u00e1s contagios y si no lo ten\u00edas, te iba a dar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras una larga jornada de m\u00e1s de 13 horas, logr\u00e9 volver q mi casa, en el camino, pese a circular a una velocidad considerable en la motocicleta, sent\u00eda mi cuerpo caliente, por la mente pasaban muchas cosas, ten\u00eda miedo de tomarme la temperatura y descubrirla muy alta. Al llegar, tras el ritual de desinfecci\u00f3n, tom\u00e9 la decisi\u00f3n de medirme la temperatura.<\/p>\n\n\n\n<p>A los dolores y molestias que desde d\u00edas atr\u00e1s me acompa\u00f1aban, se le sum\u00f3 el primer llamado de alerta; el term\u00f3metro marc\u00f3 38.2 grados cent\u00edgrados, se\u00f1al de alerta. Esper\u00e9 media hora m\u00e1s, pues ven\u00eda agitado de la calle y un tanto abrigado. El resultado fue el mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por muchos lados se nos ha hecho llegar la informaci\u00f3n de qu\u00e9 hacer en caso de sospecha de contagio. Llamar al servicio de emergencia o simplemente enviar un mensaje al n\u00famero de asistencia local; una serie de preguntas y respuestas dar\u00edan la clave para lo siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Con temor a equivocarme o exagerar en alguna respuesta, ped\u00ed a mi esposa que me ayudara a contestar mensaje a mensaje, ped\u00edan s\u00edntomas, con miedo asent\u00eda que si a algunos y con orgullo negaba otros; tras diez minutos de hacer el test por mensaje lleg\u00f3 la respuesta final.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAlto riesgo de contagio\u201d dec\u00eda el mensaje. Definitivamente es algo que no quieres leer y menos comunicar cuando, adem\u00e1s, tus dos peque\u00f1as est\u00e1n a la expectativa de saber qu\u00e9 tienes y no alcanzan a comprender tus l\u00e1grimas y la impotencia de no poder asegurarles que todo va a estar bien; su h\u00e9roe estaba siendo mancillado y yo no pod\u00eda hacer m\u00e1s que pedirles calma. Calma que yo mismo no ten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, la primera noche de aislamiento total, no fue la m\u00e1s grata, habr\u00e9 dormido si a caso una hora, cruce algunos mensajes con amigos entra\u00f1ables, no quer\u00eda asustarlos, pero no pod\u00eda transmitirles seguridad; por fortuna no me dejaron solo, ni me dejaron caer an\u00edmicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>El siguiente d\u00eda fue lo mismo, algunas llamadas para advertir a quienes hab\u00edan estado conmigo d\u00edas atr\u00e1s compartiendo guardias y coberturas, por suerte pocos y muy unidos, tr\u00e1mites y llamadas telef\u00f3nicas con doctores fue el tema del d\u00eda; nada concreto, hab\u00eda que esperar.<\/p>\n\n\n\n<p>Una llamada de seguimiento me puso en alerta, pues no hab\u00eda pasado mucho tiempo desde mi mensaje y ya buscaban hacerme la prueba para el SARS COV 2, eso quiz\u00e1 fue lo que me llevo a tomar fuerzas y acudir por cuenta propia al centro de salud, ah\u00ed los doctores me recibieron sin prejuicios. Incluso agradecieron que no hubiera esperado m\u00e1s tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>La prueba es molesta, pero es m\u00e1s inc\u00f3modo ver a los profesionales de la salud tener que usar capas y capas de trajes de seguridad porque hay gente que desde el principio no entendi\u00f3 que deb\u00eda quedarse en casa, yo sent\u00eda dolor y molestia f\u00edsica, pero no pod\u00eda ni imaginar la molestia mental que los doctores pudieran tener.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, con todo ese pesar, ambos especialistas se tomaron el tiempo de hablar conmigo, prepararme para la prueba e incluso, darle palabras de aliento a alguien que en su vida hab\u00edan visto y apenas sab\u00edan algunas cosas de \u00e9l, es decir, de m\u00ed. Sent\u00ed alivio cuando me dijeron que los resultados estar\u00edan apenas unos dos d\u00edas despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de salir del consultorio de las muestras el doctor me alcanz\u00f3 para decirme que quiz\u00e1 los s\u00edntomas ser\u00edan leves, que me mantuviera alerta nada m\u00e1s y con suerte pasaba todo en casa; aun no entiendo si esa fue su manera de brindarme paz o de advertirme lo que vendr\u00eda dos d\u00edas despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo una persona inquieta, que todos los d\u00edas ve gente diferente, viaja por la ciudad cubriendo asuntos relevantes para los lectores, buscando noticias, el encierro comenzaba a ser tedioso, pero era m\u00e1s la incertidumbre del resultado de las pruebas, saber si era una simple influenza o si se trataba de Covid-19, era un juego muy salvaje que mi mente no dejaba de jugar.<br>LA PRENSA.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Melton\u201cAlto riesgo de contagio\u201d dec\u00eda el mensaje. 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