

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el lunes el restablecimiento de un nuevo bloqueo naval sobre los puertos iraníes y aseguró que Washington impondrá importantes tasas a los barcos que transiten por el estrecho de Ormuz, en un momento en que los combates vuelven a estallar en esta vía marítima crucial.
Como respuesta a Trump, el mando militar iraní insistió en que no permitirá que Estados Unidos “interfiera” en esta arteria clave para el petróleo y el gas y, además, advirtió a sus vecinos del Golfo, que han soportado el grueso de los ataques de Teherán, de que no colaboren con Washington. La tensión entre ambas partes sigue aumentando.
La pugna de declaraciones se produjo mientras ambos bandos intercambiaban ataques de una intensidad no vista desde el alto el fuego de abril. El Ejército estadounidense afirmó haber golpeado decenas de objetivos el lunes, mientras que la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) anunció nuevos bombardeos en respuesta sobre Baréin, Jordania, Kuwait y Omán. La escalada militar se acelera.
El estrecho de Ormuz no era motivo de disput