

De lejos, el suntuoso hotel Burj Al Arab de Dubái parece un enorme velero que, durante mucho tiempo, representó la opulencia de la ciudad. Pero un dron iraní le prendió fuego y lo convirtió en un símbolo de la crisis que azota la región. Los residentes quedaron horrorizados el sábado y el domingo al ver cientos de drones y misiles atacando Emiratos Árabes Unidos y otros aliados de Estados Unidos en el Golfo, durante mucho tiempo al margen de los conflictos regionales.