

Agencias
Este 23 de agosto, la Iglesia católica recuerda a Santa Rosa de Lima, considerada la primera santa canonizada del Nuevo Mundo y una de las figuras religiosas más importantes de América Latina. Vatican News la señala como patrona principal de América Latina, Filipinas y las Indias Occidentales.
Una vida dedicada a la fe y al servicio
Santa Rosa de Lima nació en Lima, Perú, en 1586, con el nombre de Isabel Flores de Oliva. Desde temprana edad mostró una profunda vocación religiosa y tomó como modelo espiritual a Santa Catalina de Siena.
A los 20 años ingresó como terciaria de la Orden de Santo Domingo y dedicó su vida a la oración, la penitencia y el servicio a las personas más necesitadas.
De acuerdo con la reseña de Vatican News, su familia atravesó dificultades económicas, por lo que Rosa trabajó como doméstica, en el huerto y como bordadora. En su propia casa también habilitó un espacio para atender a niños y adultos mayores en situación de necesidad, particularmente personas de origen indígena.
Su vida estuvo marcada por una intensa espiritualidad y por una especial devoción hacia la Virgen María y Jesucristo.
Fue canonizada en 1671
Santa Rosa de Lima murió el 23 de agosto de 1617, después de renovar sus votos religiosos. Tenía alrededor de 31 años.
Tras su muerte, su fama de santidad se extendió rápidamente. Fue beatificada en 1668 por el papa Clemente IX y canonizada tres años después, en 1671, durante el pontificado de Clemente X.
Su canonización la convirtió en la primera santa canonizada del Nuevo Mundo, y su devoción posteriormente se extendió por diferentes países de América y otras regiones.
En la actualidad es reconocida como patrona del Perú, de América Latina, de las Filipinas y de las Indias Occidentales.
Una figura que mantiene su presencia en América
La devoción a Santa Rosa de Lima continúa vigente más de cuatro siglos después de su muerte.
En 2026, Vatican News informó sobre la colocación de una estatua de Santa Rosa de Lima en los Jardines Vaticanos, obra elaborada con piedra proveniente de Huancayo, Perú. La imagen representa uno de los episodios místicos asociados a la santa y fue bendecida por el papa León XIV.
Su figura también continúa siendo estudiada desde perspectivas históricas, religiosas y culturales. En enero de este año, una conferencia celebrada en Roma destacó su influencia espiritual y su importancia como la primera santa canonizada del Nuevo Mundo.
Para millones de creyentes, la celebración del 23 de agosto representa una fecha para recordar la vida de una mujer que dedicó su existencia a la fe, la oración y la atención de quienes más necesitaban ayuda.