

El terremoto puso a prueba al recién instalado Gobierno colombiano y convirtió la respuesta al desastre en el primer desafío de Abelardo de la Espriella. The Economist cuestionó decisiones adoptadas antes de la emergencia y advirtió que las diferencias regionales quedaron expuestas durante las operaciones de rescate.
Tras alcanzar una magnitud de 7,4, el terremoto del 10 de agosto de 2026 golpeó varias zonas del occidente colombiano, incluido Chocó. En Quibdó, habitantes reportaron problemas de electricidad, comunicaciones, maquinaria y servicios básicos, mientras otras ciudades dispusieron de mayores capacidades técnicas para atender víctimas.
La revista británica describió ese contraste como la existencia de “dos Colombias” frente a una misma emergencia, debido a las diferencias económicas e institucionales entre regiones. Mientras Cali recibió equipos especializados y logró rescatar decenas de personas, comunidades de Chocó enfrentaron mayores obstáculos para remover escombros y movilizar recursos.