

Un frente invernal de gran escala, que mantiene a buena parte de Estados Unidos bajo temperaturas bajo cero y nevada intensa, ha provocado una ruptura brusca de los mercados energéticos en Norteamérica, presionando los precios y poniendo en alerta a gobiernos y empresas en México.
Se trata de una serie de fenómenos climáticos que han afectado la producción y transporte de gas natural y crudo en Estados Unidos —especialmente en centros clave como Texas y las cuencas del sur— y que han elevado los precios mayoristas del gas natural.
México no es un actor aislado: grandes cantidades de gas natural que consume el país provienen de Estados Unidos a través de ductos. Aunque hay metas oficiales para aumentar la producción interna —incluidas las proyecciones de la Estrategia Nacional del Sector de Hidrocarburos y Gas Natural— la realidad es que México sigue importando la mayoría de su gas natural